Mostrando entradas con la etiqueta transgénicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta transgénicos. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de marzo de 2013

¿QUERES COMER PRODUCTOS DE ORIGEN TRANSGÉNICO?


La expansión ilimitada de la soja transgénica en Argentina sigue produciendo graves problemas sociales ya que afecta directamente a pequeños y medianos productores, perjudicando a los campesinos y trabajadores agrícolas de las propias plantaciones y a vecinos expuestos a los tratamientos aéreos con biocidas, que contaminan la tierra, los cursos y fuentes de agua y en especial el aire.





Ya son conocidos y aceptados los efectos en la salud. Hoy la medicina ya ha comprobado la relación del las alergias con los transgénicos y su forma de producción. Muy avanzados están los estudios relacionando las enfermedades inmunodeficientes, ciertas formas cancerígenas, las resistencias a los virus y otras patologías.





La pregunta  es si...

¿QUERES COMER PRODUCTOS DE ORIGEN TRANSGENICO?
Si tu respuesta es SI no sigas leyendo y abandona la página.

PERO SI QUERÉS SABER QUÉ COMES PODES APOYAR LA INICIATIVA PIDIENDO Y EXIGIENDO EL ETIQUETADO DE LOS PRODUCTOS QUE CONTENGAN ORGANISMOS GENETICAMAENTE MODIFICADOS EN SU COMPOSICIÓN

APOYA EL PROYECTO DE LEY PRESENTADO EN CONJUNTO POR LEGISLADORES DE “PROYECTO SUR” Y DEL “PRO”


Por un mundo más rico, más limpio y más justo !!!




Excelente el artículo
Ver algunos documentos en 

       SLOW FOOD 
      BUENOS AIRES

martes, 13 de marzo de 2012

"Diez razones para decir NO OMG – NO a los transgénicos.-

Sin duda es una cuestión compleja planteada por las mega empresas de semillas en forma confusa. Sin embargo, creo que es útil una lista de las razones por las que SLOW FOOD y otros dicen "no" a los OGM.
No por ideología, posiciones o prejuicios, como aquellos que piensan que son los únicos depositarios del conocimiento y la verdad, sino por amor a opinar, a reclamar, pasamos a exponer las graves y justificadas razones, compartida por muchos investigadores y científicos:

1) LA CONTAMINACIÓN: Aquí en Italia, y en muchos paises, con seguridad el cultivo de OMG es imposible debido a nuestras granjas pequeñas y la falta de suficientes barreras naturales para proteger los cultivos orgánicos y convencionales. Además, la agricultura es parte de la vida sistema que incluye la fauna silvestre, el ciclo del agua, el viento y las reacciones de los microorganismos en el suelo, los cultivos transgénicos no pueden ser parte, limita a la superficie del campo en el que se cultivadas.
2) LA SOBERANÍA ALIMENTARIA: ¿Cómo podrían los agricultores convencionales,biodinámicos y orgánicos estar seguros de que sus productos no son contaminados? Incluso, la limitada diversificación de los cultivos transgénicos en campo abierto iba a cambiar para siempre la calidad y el estado actual de nuestra agricultura, la destrucción de nuestra libertad de elegir lo que comemos.
3) LA SALUD: Se ha demostrado que los animales alimentados con OMG puede desarrollar problemas de salud.
4) LA LIBERTAD: los cultivos transgénicos desnaturalizar el papel de los agricultores, que tienen siempre mejorar y seleccionaron sus propias semillas. las semillas transgénicas son propiedad de las multinacionales a las que el agricultor debe convertir cada nueva temporada, porque, como todos los híbridos comerciales, los OGM de segunda generación No da buenos resultados. También se prohíbe a los agricultores para tratar de mejorar la variedad sin pagar derechos caro.
5) ECONOMIA Y CULTURA: los productos transgénicos no tienen historia o vínculos culturales con un área local. En Italia, por ejemplo, una parte significativa de su economía agrícola y de alimentos se basa sobre la identidad y la variedad de productos locales. Introducción productos anónimos sin historia sería debilitar un sistema que también tiene estrechos vínculos con la industria del turismo.
6) BIODIVERSIDAD: los cultivos transgénicos empobrecen la diversidad biológica que requieren grandes superficies y un monocultivo intensivo del sistema. Creciendo sólo un tipo de maíz para consumo humano significa una reducción de los sabores y el conocimiento.
7) ECO-COMPATIBILIDAD: La investigación sobre los OMG se ha centrado hasta ahora en dos tipos de "ventajas": la resistencia a un parásito del maíz  y la resistencia a un herbicida (glifosato). Los partidarios de la OMG decir que éstos permiten la reducción del uso de productos químicos de síntesis. Sin embargo, la rotación de cultivos es la única forma real de combatir la plaga del maíz, y resistencia a los herbicidas sólo conducirá a un uso más frecuente de los químicos en los campos, y los daños no seran sólo en las malas hierbas, si no en los cultivos actuales.
8) PRECAUCIÓN: Alrededor de 30 años desde que los OMG comenzó a ser estudiado, resultados en la preocupación del sector agrícola sólo tres cultivos (maíz, colza y soja). De hecho, las plantas no son compatibles con las modificaciones genéticas  y esta ciencia es aún rudimentaria y parcialmente confiada al azar. Nos gustaría ver un mayor enfoque prudente y cuidadoso, como en Alemania y Francia, donde algunos cultivos GM han sido prohibidos.
9) EL PROGRESO: OMG son el resultado de una miope y superficial manera de ver el progreso. El papel de la agricultura en pequeña escala la protección de las zonas locales, la defensa del paisaje y la lucha contra el calentamiento global es cada vez más claro en consumidores, gobiernos y científicos. En lugar de seguir la sirena llamada del mercado, la investigación moderna debe apoyar la agricultura sostenible y sus necesidades.
10) EL HAMBRE: Cuando se trata de hambre, según las Naciones Unidas la agricultura familiar es la que  proteger a los sectores de la población en riesgo de desnutrición. Las multinacionales en lugar de la promesas que los transgénicos va a alimentar al mundo,  desde que comenzaron a ser comercializados alrededor del 15 hace años, el número de personas hambrientas en el mundo sólo ha crecido, al igual que las ganancias de las empresas que producen las semillas. En países como Argentina y Brasil, la soja transgénica se ha extendido en territorios donde  los cultivos como la papa, el maíz criollo, el trigo y el mijo que proporcionan energía en  la dieta diaria basica.  
Por Carlo Petrini c.petrini@slowfood.it

domingo, 4 de septiembre de 2011

Carlo Petrini, Presidente del Slow Food: La gastronomía de hoy es una forma de pornografía

Carlo Petrini, Presidente del Slow Food: La gastronomía de hoy es una forma de pornografía

Innovación, TendenciaPrintText Resizer Text Resizer

Con la vehemencia de un joven de veintitantos años y la dilatada experiencia de un veterano que, desde hace más de dos décadas, es el abanderado del movimiento Slow Food contra la infame fast food y la estandarización del gusto, Carlo Petrini ha pasado por Madrid para librar su cruzada: sensibilizar al mundo de la necesidad de retornar a una agricultura a pequeña escala. Incluso, ya ha propuesto en Bruselas un cambio urgente en la reelaboración de la Política Agrícola Común (PAC), que se aprobará en 2014.
Y es que para este italiano natural del Piamonte (1949), señalado por la revista «Time» como uno de los 100 héroes europeos y, según «The Guardian», una de las 50 personas idóneas para cambiar el planeta, «las subvenciones a la producción masiva son el principal motivo de la destrucción de la agricultura local, que es la que respeta al medio ambiente. Hay que establecer un nuevo paradigma para que los jóvenes trabajen la tierra».

A por el cambio

Gastrónomo confeso, es el capo de la más grande asociación de ecogastronomía del planeta (con presencia en 107 países), a través de la cual lucha para impedir la desaparición de las tradiciones culinarias locales y para combatir la falta de interés general hacia la nutrición. «La gastronomía, tal y como se concibe en la actualidad, es una forma de pornografía alimentaria. Por eso reivindicamos un cambio profundo, de compromiso con lo que es nuestro. No se puede hablar del futuro sin memoria. Nuestro patrimonio alimenticio es la nueva modernidad. Por eso, yo sostengo —enfatiza— que la gastronomía debe ser defendida y salvaguardada como parte de la memoria cultural de un país».
Sin embargo, considera que esa identidad cultural no es algo rígido, ya que no existiría sin intercambio: «El mejor ejemplo lo tengo en mi propio país. La mayoría de la gente considera que el plato típico de los italianos es la pasta con tomate. ¡Ni la pasta ni el tomate son italianos!, es fruto del intercambio, que es el que construye nuestra identidad. Y sí, la gastronomía está en peligro porque la tierra madre está cansada: padece demasiado estrés».
En cuanto a la dieta mediterránea, considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Petrini considera que «ha sido un gran negocio. Yo creo en las dietas de territorio, pues la tradición y la moderació hacen la dieta óptima». Algo que parece una utopía, cuando uno acude a las grandes superficies y encuentra de todo, caro y de una calidad poco menos que infame. Y la alimentación basada en verduras biológicas y carnes orgánicas aún cuesta un ojo de la cara: «La solución está en los intermediarios. Es importante encontrar nuevas formas de distribución y acortar la cadena entre los pequeños productores y los consumidores. Disfrutar de productos de calidad es un derecho de todos, no solo de quienes tienen dinero».

Pensamiento español

Petrini opina que la gastronomía española «ha tenido y tiene su propia escuela de pensamiento, primero con Arzak y luego con Ferrán Adriá. Pero, ¡ojo!, si los cocineros no respetan el producto, la culinaria no tiene futuro. La nueva gastronomía ha de ser autóctona. Sólo si esta se reconcilia y trabaja con los campesinos, como ya está haciendo la alta cocina francesa, se hablará de una nueva y verdadera revolución. Si se limita a la técnica , la culinaria española se quedará sola».
Y continúa: «los chefs son quienes deben tener conciencia de ese cambio, ya que la gastronomía no es patrimonio suyo». Y, por ello, juegan un papel fundamental: «Deben comprender que no se puede separar el placer de la responsabilidad con los productores, sin los cuales no existiría una cocina de éxito».
Fernando del Cerro, Eneko Atxa, Josean Martínez Alija o Álvaro Garrrido Ángel León, entre otros, trabajan en esta nueva ola defensora de la cocina de proximidad, y se apuntan a esta forma de vida para rescatar platos y productos en peligro de extinción. «Deben comprar directamente a cinco productores locales para fomentar las redes de pequeña economía, y uno de ellos debe ser agricultor, a quien el restaurante compre verduras. ¿La ventaja? Redescubrir la cocina de la zona a través de ingredientes que se sabe de dónde vienen, aunque lo cierto es que los establecimientos que se acogen a esta forma de vida son más rurales que urbanos».
Fuente: abc.es
PUBLICADA POR

ZONA TRANSGENICA - Una investigación de la Universidad de Quebec. Efectos en los embarazos.

Efectos de los cultivos transgénicos

La toxina Bt aparece en la sangre de fetos i madres

Un estudio publicado en el mes de marzo[1] muestra la presencia de diferentes toxinas derivadas de los cultivos transgénicos en la sangre de mujeres, mujeres embarazadas, y fetos. El estudio, desarrollado en Quebec (Canadá) muestra que la toxina Bt producida por variedades de maíz y soja transgénicas aparece con una frecuencia muy alta, ya que se encontró en un 93% de las muestras de sangre de mujeres embarazadas, en un 80% de las de fetos, y en un 69% de las de mujeres no embarazadas. Dado que ninguna de las mujeres ni sus compañeros habían trabajado con insecticidas, esta toxina aparece como resultado del consumo de alimentos que la contienen debido a que han estado producidos con maíz y/o soja transgénica.
El estudio también muestra la presencia del herbicida glifosato en un 5% de las mujeres embarazadas, del herbicida glufosinato (la exposición al cual aumenta el riesgo de malformaciones congénitas) en un 18% de las muestras de mujeres no embarazadas, y de 3-MPPA (producto del metabolismo del glufosinato) en un 100% de las mujeres embarazadas y de los fetos, y en un 67% de las mujeres no embarazadas.
Estudios epidemiológicos han mostrado que personas expuestas al herbicida glifosato tienen un riesgo mayor de tener abortos y de desarrollar linfomas[2]. En estudios de laboratorio el glifosato retarda el desarrollo del esqueleto fetal y tiene efectos adversos en el sistema reproductivo en ratas[3].
Por su parte, el glufosinato aumenta el riesgo de malformaciones congénitas en persona expuestas a él[4], y en ratas de laboratorio retarda el crecimiento y aumenta la tasa de mortandad[5].
Para vergüenza de las instituciones responsables, éste es el primer estudio epidemiológico que analiza la sangre de personas expuestas al consumo de alimentos transgénicos 15 años después de haber aprobado la producción comercial de las primeras variedades transgénicas. Los resultados obtenidos muestran la necesidad de parar la producción comercial de transgénicos porque los posibles efectos de esta vía de exposición de los fetos a la toxina Bt no han sido estudiados en absoluto.


[1] Aris, A., S. Leblanc. Maternal and fetal exposure to pesticides associated to genetically modified foods in Eastern Townships of Quebec, Canada. Reproductive Toxicology (2011), doi:10.1016/j.reprotox.2011.02.004.
[2] Savitz, D.A., T. Arbuckle, D. Kaczor, K.M. Curtis. 1997. Male pesticide exposure and pregnancy outcome. American Journal of Epidemiology, 146(12): 1025-1036.
Hardell, L., M. Eriksson, M. Nordstrom. 2002. Exposure to pesticide as risk factor for non-Hodgkin’s lymphoma and hairy cell leukemia: pooled analysis of two Swedish case-control studies. Leukemia & Lymphoma, 43(5): 1043-1049.
DeRoos, Z.S.H. et al. 2003. Integrative assessment of multiple pesticides as risk factors for non-Hodgkin’s lymphoma among men. Occupational and Environmental Medicine, 60(9), E11.
[3] Dallegrave, E. et al. 2003. The teratogenic potencial of the herbicide glyphosate-roundup in Wistar rats. Toxicology Letters, 142:45-52.
Dallegrave, E. et al. 2007. Pre- and postnatal toxicity of the commercial glyphosate formulation in Wistar rats. Archives of Toxicology, 81: 665-673.
[4] Garcia, A.M., F.G. Benvaides, T. Fletcher, E. Orts. 1998. Paternal exposure to pesticides and congenital malformations. Scandinavian Journal of Work, Environment and Health, 24: 473-480.
[5] Watanabe, T., T. Iwase. 1996. Developmental and dysmorphogenic effects of glufosinate ammonium on Mouse embryos in culture. Teratogenesis, Carcinogenesis, and Mutagenesis, 16: 287-299.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Los objetivos de Slow Food

Slow Food defiende la biodiversidad en la oferta alimentaria, impulsa la educación del gusto y pone en contacto a productores de alimentos de calidad y a coproductores a través de múltiples iniciativas.


Defensa de la biodiversidad
Slow Food considera que el placer que nos procuran bebidas y alimentos de excelencia ha de combinarse con los esfuerzos por salvar las innumerables variedades tradicionales de cereales, legumbres y frutas; las razas animales y productos alimentarios que corren riesgo de desaparición por la imposición de una alimentación sometida por la comodidad y las industrias del sector agrícola. Slow Food trata de proteger ese nuestro inestimable patrimonio gastronómico a través de los proyectos de Arca del Gusto y de Baluartes (puestos en marcha por la Fundación Slow Food para la Biodiversidad), y también de Terra Madre. Tiene un clara postura a favor de la ecología, combatiendo activamente a quienes destruyen el medioambiente. Considera que la producción de semillas transgénicas y el mal llamado bio combustible son un crimen contra la humanidad, proponiendo campañas a favor del etiquetado de productos que contengan OGM y posturas a favor de la libertad del uso de semillas, condenando empresas como Monsanto o similares.

Educación del gusto
El gusto es algo subjetivo. Pero se adquiere y es el resultado de una educación. La industria alimentaria, interesada en una estandarización de los sabores, lo sabe mejor que nadie. Contra este fenómeno, de fatales consecuencias sobre nuestras tierras y nuestras formas de vida, Slow Food ha puesto en marcha una serie de programas para todos: al reactivar y educar los sentidos, Slow Food nos permite redescubrir los placeres de la mesa y comprender cuán importante es la procedencia de esos alimentos, la forma de producción y quien los produce. Las actividades de los Convivia nos permiten a todos, socios o no, descubrir alimentos y productores, y los Laboratorios del Gusto nos ofrecen degustaciones dirigidas por expertos alimentarios. Iniciativas en los medios escolares, como son los huertos escolares de convivium, permiten a los más jóvenes beneficiarse de experiencias concretas en relación a lo que comen y lo que ellos mismos cultivan. En la Argentina trabajamos activamente con la Escuela Argentina de Educación del Gusto (EAG) realizando laboratorios, talleres y trabajo en escuelas, con docentes, padres, y chicos.

Slow Food es cofundador de la Universidad de Ciencias Gastronómicas, para ofrecer en sus cursos enseñanzas relacionadas con la cultura, la ciencia y la historia de la gastronomía. La UNISG (por sus siglas en italiano) es para Slow Food un medio suplementario de reunir la innovación y la investigación de los sectores universitarios y científicos, con los sabores tradicionales de las granjas y de los productores alimentarios, a fin de contribuir al nacimiento de una nueva generación de profesionales alimentarios por todo el mundo.

Poner en contacto a productores y coproductores
Slow Food organiza ferias, mercados y muestras de amplitud local e internacional, a fin de exponer productos de excelencia gastronómica y ofrecer a los consumidores responsables la oportunidad de contactar con los productores.
También apoya circuitos de distribución alternativos como los mercados de productores, proyectos agrícolas con el apoyo de la comunidad o asociaciones de compradores, que contribuyen a disminuir la distancia entre productores y coproductores.
En Argentina apoyamos las manifestaciones de mercados solidarios, como SABE LA TIERRA, el MERCADO BOMPLAND, EL GALPON.
Trabajamos activamente con las comunidades originarias (QOM - Toba, Mapuche, Guaraní, etc)
Organizamos cenas temátcas articulando la presencia de pequeños y medianos productores de alimentos en cartas y menues de restaurates de Buenos Aires.

Nota diario Clarín:

Nota en Diario Clarín, sección Vida Cotidiana.

Sociedad

.Sección Vida CotidianaClarin.com

SÁB 27.08.11


El antídoto contra las comidas rápidas cumple 10 años en el país

“Slow food” ya tiene 20 sedes locales. Apuntan a “saborear en vez de devorar”.
PorAneris Cassasus ESPECIAL PARA CLARIN
Ir lento como el caracol. Al menos a la hora del almuerzo. Cambiar el sandwich a las apuradas encima de la computadora para detenerse a saborear una comida elaborada y libre de agroquímicos. Para recuperar las tradiciones alimentarias, en 2001 desembarcó en Argentina Slow Food, un movimiento internacional que nació en 1989 en Italia y Francia en oposición al fast food. Hoy la tendencia suma cada vez más adeptos y ya existen más de 20 conviviums – así se llaman las asociaciones locales de la organización – distribuidos por el país. A eso se le suman chefs, restaurantes, comercios, mercados y exposiciones gastronómicas que adhieren a “la movida slow”.
“Promovemos un tema vinculado al placer personal por la comida y a una recuperación de ciertos hábitos y costumbres alimentarias”, dice Santiago Abarca, uno de los precursores de Slow Food Argentina. “Lo alimentario tiene que ir ligado a otra forma de vida: vivir más despacio, tener momentos para poder escaparse de la vorágine del mundo moderno”.
Uno de los principales objetivos de Slow Food es proteger la biodiversidad. Por eso se oponen al uso de agroquímicos y transgénicos promoviendo la producción orgánica de alimentos. Además, trabajan para impedir la desaparición de comidas regionales que se ven amenazadas por la producción estandarizada de comida.
“El movimiento ha crecido porque la gente empezó a tomar conciencia de que es una filosofía de vida, sobre todo en ciudades como Buenos Aires donde todo nos lleva a correr detrás de algo. Hay muchísimos cocineros jóvenes que ya están desarrollando la cocina slow en el país”, dice Patricia Döuek Pirotte, presidenta de la Fundación Gastronómica Iberoamericana. Se ve cada año en la muestra “Caminos y sabores” de la que participan chefs especializados en platos regionales. La feria se inició en 2005 con 100 expositores y el año pasado llegó a los 400 con más de 2.000 productos exhibidos.
La movida creció tanto que en algunos locales gastronómicos de Europa, por ejemplo, ya existe un sello “Slow Food” que garantiza que en ese comercio venden comida libre de transgénicos. La dificultad es que implica una estructura de verificación que en Argentina aún resulta difícil de montar. “De todos modos, hay lugares que no son el purismo slow pero adhieren a la onda verde. O están las pizzerías tradicionales que hacen productos muy nobles”, dice Abarca.
Quienes quieran sumarse, deberán bajar un cambio y tener en mente la lentitud del caracol, emblema de Slow Food. Lo dice Carlos Petrini, fundador del movimiento: “Este animal cosmopolita y prudente es un amuleto contra la velocidad, la exasperación, la distracción del hombre demasiado impaciente para sentir y gustar”. Ese hombre que olvida demasiado rápido lo que acaba de devorar.
Sus principios:
Bueno: se trata de alimentos frescos, sabrosos y de temporada que satisfacen los sentidos y pertenecen a la cultura local. De hecho, parte de su filosofía es la recuperación de los platos regionales.
Limpio: se produce en armonía con el medio ambiente y la salud. Están libres de agroquímicos y transgénicos.
Justo: se vende a precios accesibles para el consumidor, con condiciones y a precios convenientes para los pequeños productores.

COMERCIO JUSTO Y SOLIDARIO