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martes, 12 de abril de 2016
ENCUENTRO DEL MOVIMIENTO SLOW DE LA INDIA Y ARGENTINA. Abril 2016.
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martes, 5 de marzo de 2013
¿QUERES COMER PRODUCTOS DE ORIGEN TRANSGÉNICO?
La expansión ilimitada de la soja transgénica en Argentina sigue
produciendo graves problemas sociales ya que afecta directamente a pequeños y
medianos productores, perjudicando a los campesinos y trabajadores agrícolas de
las propias plantaciones y a vecinos expuestos a los tratamientos aéreos con
biocidas, que contaminan la tierra, los cursos y fuentes de agua y en especial
el aire. 
Ya son conocidos y aceptados los efectos en la salud. Hoy la
medicina ya ha comprobado la relación del las alergias con los transgénicos y
su forma de producción. Muy avanzados están los estudios relacionando las
enfermedades inmunodeficientes, ciertas formas cancerígenas, las resistencias a
los virus y otras patologías.
La pregunta es si...
¿QUERES COMER PRODUCTOS DE ORIGEN TRANSGENICO?
Si tu respuesta es SI no
sigas leyendo y abandona la página.
PERO SI QUERÉS SABER
QUÉ COMES PODES APOYAR LA INICIATIVA PIDIENDO Y EXIGIENDO EL ETIQUETADO DE LOS
PRODUCTOS QUE CONTENGAN ORGANISMOS GENETICAMAENTE MODIFICADOS EN SU COMPOSICIÓN
APOYA EL PROYECTO DE LEY PRESENTADO EN CONJUNTO POR LEGISLADORES
DE “PROYECTO SUR” Y DEL “PRO”
Por un mundo más rico,
más limpio y más justo !!!
Excelente el artículo
Ver algunos documentos en
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Ubicación:
Buenos Aires, Argentina
domingo, 2 de octubre de 2011
Posicionamiento de los vinos Argentinos en el mundo. Entrevista de Oscar Patiño a Santiago Abarca
¿Como se posicionan los vinos argentinos en el mercado mundial?
¿Que posibilidades tienen a futuro?
Oscar Patiño entrevista a Santiago Abarca para Canal Metro – Programa: Destino Buenos Aires en el Encuentro de Vinos de Autor 2011.
¿Que posibilidades tienen a futuro?
Oscar Patiño entrevista a Santiago Abarca para Canal Metro – Programa: Destino Buenos Aires en el Encuentro de Vinos de Autor 2011.
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Ubicación:
Ruta Provincial 29, Buenos Aires, Argentina
viernes, 9 de septiembre de 2011
Slow Food Buenos Aires y Fundación Gastronómica - Cena temática de ahumados mendocinos y charla Tendencias del vino
Slow Food Buenos Aires – Fundación Gastronómica Iberoamericana
Actividades:
En Parravechino con horno de barro a leña de quebracho
De la mano del Cocinero Federico Petitt la Chef de Ahumados Gianina Bianchi y la pastelera Cupcakes Sylveen Duggan
Todas las carnes son de Secretos del Monte, trabajadas en criadero acordes con el medioambiente. El productor Raúl (Ruly) Bianchi es parte de la red de Terra Madre de
MENU:
Recepción:
Poesía Torrontés, edición limitada.
Primer paso
Pata de Ñandú ahumado fileteado por Cesar Ponce
Tortilla de papa con queso ahumado y salame de ciervo acompañada de canasta de queso y hojas verdes
Familia Ponce Torres . Blend Oak.
Segundo paso
Salmón ahumado en Torteletis de con crema soft de cilantro
Poesía Pasodoble
Tercer paso
Jabalí en Medallón ahumado
con chutney de peras y jengibre sobre hojas verdes
Ponce Torres Blend Reserva
Poesia ultra Premium
Cuarto paso
Cheesecake con frutos rojos
Presentaremos los vinos exclusivos de Bodega Poesía (de la familia de Hélène Garcin y Patrice Lévêque) y Bodega de la familia Ponce Torres .
Fecha: Miércoles 15 de septiembre de 2011 -. 20:45hs.
Lugar: Restaurante En Parravechino, Uriarte 1830, Palermo Viejo CABA
Precio cubierto: Socios Fundación Gastronómica Ibeoamericana y Slow Food: $ 150.- No socios: $ 180.- Incluye propina.
RESERVAS: Exclusivamente por mail a fgi@slowfoodarg.com.ar - la reserva se considerara efectuada a partir de la confirmación. La confirmación de reserva implica asumir el pago, aún en caso de inasistencia. A la brevedad enviaremos el menú y los vinos del evento.
Lunes de septiembre: Curso de Jardinería y Huerta Orgánica Integral. Desde lo natural y orgánico. Fundación Vocación Humana. Descuento socios SF y FGI del 20% Aráoz 1942, CABA. Información en Tel.: 4831-4460 / 4831-0284 / 15-4405-6565 –
Dr. Santiago Abarca | Lic. Patricia Döuek Pirotte |
Presidente Slow Food Buenos Aires Secretario Fundación Gastronómica Iberoamericana | Presidente Fundación Gastronómica Iberoamericana Miembro Fundador Slow Food Buenos Aires |
( 54.11) 4322.1717 | (54.9.11) 5181.1497- (54.11) 20.55.68.21 |
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domingo, 4 de septiembre de 2011
La batalla cultural por la Richmond - Por Santiago Abarca
La batalla cultural por la Richmond
Por Santiago Abarca
Cómo muchas cosas de la vida, esta también ocurrió por casualidad.
A principios de agosto me encuentro con mi padre (92 años) a tomar el tradicional te en la Confitería Richmond, como un especie de ritual compartido desde que era muy chico. Ese día pudimos comprobar que estaban desmantelando el subsuelo, emblemático lugar de jugadores de ajedrez y billares.
Luis, el mozo que siempre nos atendió, en sigilo nos relató que de 50 trabajadores ya habían despedido más de la mitad y que los antiguos dueños habían vendido a una sociedad comercial. Eso nos hizo sospechar.
PRIMERA PARTE: Movilización y Ley de Patrimonio Cultural.
Ese mismo día comenzamos a movernos con un grupo de amigos y socios del Convivium Buenos Aires. Llamamos a periodistas conocidos y a referentes políticos tanto del gobierno como de la oposición. Comprobamos que existía el rumor de un posible cierre. El grupo 54bares, del amigo Italo Daffra convocó a una reunión el día 10 de agosto al mediodía. Facebook y Twitter fueron claves en el encuentro.
Cuando llegamos estaban las cámaras de televisión de todos los canales trasmitiendo en vivo en la puerta del local. Desde adentro los parroquianos miraban entre admirados y azorados lo que estaba ocurriendo.
Allí realmente comenzó la operación de rescate.
En un largo reportaje en vivo que me hicieron para el canal Todo Noticias (tiene el 60% de la audiencia de noticieros de mediodía) lancé la convocatoria para el encuentro del viernes a la tarde, motivado por los comentarios de la gente que estaba reunida. . Espontáneamente se plegaron varios grupos que allí estaban. Es muy interesante ver que allí se congregaba espontaneamente gente de muy diverso origen: escritores e intelectuales, movimientos gastronómicos, cocineros, progresistas, conservadores … etc.
Durante todo el día estuvimos respondiendo a más de 20 radios y a programas de TV. El canal 26, la TV Pública, Telefé emitió en vivo notas desde la puerta de la Richmond en las que tuve oportunidad de participar.
Se había instalado como el tema del día y había que aprovecharlo.
Fue así que los autoridades de la Ciudad y diputados locales comenzaron a tomar contacto y proponer ideas.
Con una rapidez sorprendente la Legislatura convocó a sesiones y presentaron sobre tablas dos proyectos de conservación. Finalmente sale aprobado una ley de la Ciudad que en pocas palabras declara a la Richmond como bien integrante del patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires (sitio histórico), otorgándole la protección de la ley 1227 de protección al patrimonio cultural, impidiendo así su cierre o cambio de rubro.
Junto con las otras agrupaciones decidimos mantener la movilización y el “abrazo Simbólico “ del vienes 12/8. Concurrió mucha gente a pesar de un intenso frío, una fuerte lluvia y la noticia que el tema parecía arreglado. Hubo megáfonos, cantos y todo terminó llenando las mesas casi como un ritual, saboreando desde un tradicional te con masitas, o cerveza con tostado… con el sentimiento de que esto no terminaría allí.
Se había ganado la primera batalla… pero había que seguir.
SEGUNDA PARTE: Vaciamiento y Acción Judicial
Durante el fin de semana, de noche y en forma clandestina la sociedad propietaria retira gran cantidad de muebles y objetos, se llevaron las sillas, las mesas, parte de la vajilla, pintaron de blanco los ventanales del local y cerraron. Afortunadamente no dañaron la fachada ni la decoración interior.
Argumentaban no estar notificados de la nueva disposición legal.
Despidieron todo el personal. Esto generó un serio problema social y político, ya que reclamaron con el sindicato sus sueldos e indemnizaciones, tomando por la fuerza el local.
Sin dejar de apoyar a los trabajadores y repudiar la medida de la sociedad comercial propietaria, luego de un intenso debate acordamos no realizar una nueva movilización ya que podía resultar contraproducente.
Más allá de las declaraciones de funcionarios y políticos de la ciudad en el sentido de que se estaba encontrando una solución, frente al hecho consumado nos pareció importante obrar con prudencia.
Fue asi que decidimos apoyar y esperar el resultado de la acción judicial de amparo presentada por legisladores de la ciudad reclamando el cumplimiento de la legislación vigente.
Esta medida desarticula las maniobras realizadas por la sociedad propietaria y hace viable la aplicación de la normativa legal de conservación del patrimonio cultural.
La segunda batalla fue ganada … en realidad una tregua.
Cómo sigue … ?
A partir de allí comenzó una nueva MOVIDA CULTURAL para que vuelva a abrir la antigua confitería Richmond generada por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, con un primer encuentro de música popular, dónde la gente pudo expresar sus opiniones sobre el tema y dejar su firma de adhesión. Slow Food Buenos Aires se suma activamente a esta propuesta. La esposa de Borges, la nieta del arquitecto y muchas otras personalidades se han expresado pidiendo la reapertura.
El tema es realmente muy complejo. Si no lo fuera la solución sería más sencilla. Desde el punto de vista jurídico hay que encontrar una salida que contemple el interés general, la protección del patrimonio cultural y gastronómico de la ciudad al cual adherimos incondicionalmente. Pero por otro lado están lo derechos de propiedad de los propietarios actuales, que a su vez están en conflicto con los anteriores dueños de la propiedad. Está claro que hay que protegerlo y conservarlo, pero armonizando los intereses en juego y evitando juicios millonarios contra el estado por hacer las cosas mal.
Hay muchas posibilidades de que finalmente la Confitería Richmond se vuelva a abrir. Lo importante es que junto a otras agrupaciones, por primera vez Slow Food Buenos Aires toma un papel dinámico y visible, exhibiendo una clara línea de pensamiento, incorporándonos al debate cultural local como agente de cambio social. Esto instala una imagen pública activa de Slow Food en Argentina.
Estamos a la expectativa de cómo se desarrollen los acontecimientos, y se hará camino al andar. Lo concreto es que gracias a las acciones efectuadas todavía resulta posible que la confitería Richmond retome su esplendor y vuelva a ser el lugar de encuentro del centro porteño … Y que no se convierta en otro notable desaparecido…
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ZONA TRANSGENICA: Las desventuras del salmón transgénico.
Las desventuras del salmón transgénico
Extraído de la pagina de Slow Food España.- 3 enero, 2011
A lo largo de este otoño han tenido lugar las audiencias públicas oficiales para discutir la posible aprobación en los Estados Unidos del salmón transgénico desarrollado por la empresa AquaBounty. Las prisas del organismo responsable del tema, la “Food and Drug Administration” (FDA) (las mismas que muestra en la aprobación de variedades transgénicas de cultivos), hacen que sea muy posible que este salmón reciba el visto bueno antes de final de año. Y estas prisas podrían estar relacionadas, en este caso, con la aparición de diferentes documentos que cuestionan la imparcialidad de la FDA, que parece haber mantenido escondidos informes de otras instituciones públicas que ponían en duda la seguridad ambiental del salmón transgénico, especialmente en relación a su posible efecto sobre las poblaciones protegidas de salmón salvaje[1].
El salmón transgénico ha sido modificado con genes de dos peces para poder crecer más rápidamente, y podría ser el primer animal transgénico aprobado para consumo humano en los Estados Unidos. Según la empresa AquaBounty, y siguiendo la literatura barata ya utilizada con los cultivos transgénicos, este salmón podría ayudar a solucionar el hambre en el mundo, o al menos las necesidades de proteínas, reduciendo así la presión sobre las poblaciones salvajes de peces. El precio de las acciones en Bolsa de esta empresa se multiplicaron por cinco con el anuncio de las audiencias oficiales de aprobación.
¿Y cuáles son los problemas de este salmón?[2]. Dejando de lado el hecho, nada despreciable, de que, muy probablemente, nunca llegaría a las mesas de la gente que realmente necesita sus proteínas, hay tres cuestiones que ponen en entredicho el interés y la seguridad del salmón transgénico. Por un lado, para conseguir este rápido crecimiento que le caracteriza, que se estima en un 33% superior al normal, es necesario alimentarlo hasta la saciedad, literalmente, con un consumo 5 veces superior de comida que el salmón convencional de piscifactoría.
Y como en tantos otros casos, las prisas por producir más rápido vienen de la mano de una menor calidad del producto obtenido. El contenido de algunas vitaminas, minerales y aminoácidos del salmón transgénico es más bajo que el del salmón convencional. Y además, el salmón transgénico tiene un contenido superior en el factor de crecimiento IGF-1, una sustancia que diferentes estudios epidemiológicos han relacionado con un riesgo mayor de cáncer[3].
La alimentación de los peces de piscifactoría tiene como base peces pequeños, como sardinas y anchoas. Actualmente, un 48% de las capturas mundiales de pesca, obtenidas principalmente en los países empobrecidos, se utilizan no para satisfacer las necesidades de sus habitantes sino para alimentar los salmones y otros peces de piscifactoría [4] consumidos en los países ricos. Entre 1980 y 1990, la disponibilidad de pesca disminuyó un 3% en Africa y un 8% en Sudamérica, pero aumentó un 28% en Norteamérica y un 23% en Europa y Asia[5].
Este robo de los recursos de los países empobrecidos se completa con los efectos negativos de la contaminación producida por las piscifactorías sobre los caladeros de pesca. A los restos de peces y sus deyecciones hay que sumar los antibióticos y pesticidas utilizados, y el resultado es el hundimiento de muchas pesquerías utilizadas por las poblaciones locales[6].
Aunque AquaBounty dice que estos salmones transgénicos son estériles, hasta un 3% podrían ser fértiles[7] y escapar de las instaclaciones, poniendo en peligro las poblaciones salvajes de salmón, dada la mejor capacidad de aquéllos para adaptarse a diferentes condiciones ambientales[8].
Joserra Olarieta
[1] http://truefoodnow.org/2010/10/27/newly-disclosed-government-documents-conclude-ge-salmon-pose-a-critical-threat-to-marine-environments/
http://www.foodandwaterwatch.org/press/press-releases/troubling-emails-reveal-federal-scientists-fear-fda-approval-of-genetically-engineered-salmon/
[2] Los datos citados se han extraído básicamente de:
http://documents.foodandwaterwatch.org/GEsalmonWillNotFeedtheWorldEURev.pdf
http://www.i-sis.org.uk/aquaAdvantageSalmon.php
http://www.i-sis.org.uk/GMSalmonMustBeLabelled.php
[3] Yu, H., T. Rohan. 2000. Role of the insuline-like growth factor family in cancer development and progression. Journal of the National Cancer Institute, 92(18): 1472-1489.
[4] De Silva, S.S., G.M. Turchini. 2008. Towards understanding the impacts of the pet food industry on world fish and seafood supplies. Jour. Agric. Environ. Ethics, 21: 459-467.
[5] http://www.fao.org/docrep/006/y4961e/y4961e06.htm#bm06
[6] http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n030309/030910.pdf
[7] http://www.grist.org/article/food-2010-11-16-fda-bad-behavor-over-ge-salmon
[8] Löhmus, M., L.F. Sundström, M. Björklund, R.H. Devlin. 2010. Genotype-temperature interaction in the regulation of development, growth, and morphometrics in wild-type, and growth-hormone transgenic coho salmon. PLoS ONE, 5(4): e9980.doi:10.1371/journal.pone.0009980.
A lo largo de este otoño han tenido lugar las audiencias públicas oficiales para discutir la posible aprobación en los Estados Unidos del salmón transgénico desarrollado por la empresa AquaBounty. Las prisas del organismo responsable del tema, la “Food and Drug Administration” (FDA) (las mismas que muestra en la aprobación de variedades transgénicas de cultivos), hacen que sea muy posible que este salmón reciba el visto bueno antes de final de año. Y estas prisas podrían estar relacionadas, en este caso, con la aparición de diferentes documentos que cuestionan la imparcialidad de la FDA, que parece haber mantenido escondidos informes de otras instituciones públicas que ponían en duda la seguridad ambiental del salmón transgénico, especialmente en relación a su posible efecto sobre las poblaciones protegidas de salmón salvaje[1].
El salmón transgénico ha sido modificado con genes de dos peces para poder crecer más rápidamente, y podría ser el primer animal transgénico aprobado para consumo humano en los Estados Unidos. Según la empresa AquaBounty, y siguiendo la literatura barata ya utilizada con los cultivos transgénicos, este salmón podría ayudar a solucionar el hambre en el mundo, o al menos las necesidades de proteínas, reduciendo así la presión sobre las poblaciones salvajes de peces. El precio de las acciones en Bolsa de esta empresa se multiplicaron por cinco con el anuncio de las audiencias oficiales de aprobación.
¿Y cuáles son los problemas de este salmón?[2]. Dejando de lado el hecho, nada despreciable, de que, muy probablemente, nunca llegaría a las mesas de la gente que realmente necesita sus proteínas, hay tres cuestiones que ponen en entredicho el interés y la seguridad del salmón transgénico. Por un lado, para conseguir este rápido crecimiento que le caracteriza, que se estima en un 33% superior al normal, es necesario alimentarlo hasta la saciedad, literalmente, con un consumo 5 veces superior de comida que el salmón convencional de piscifactoría.
Y como en tantos otros casos, las prisas por producir más rápido vienen de la mano de una menor calidad del producto obtenido. El contenido de algunas vitaminas, minerales y aminoácidos del salmón transgénico es más bajo que el del salmón convencional. Y además, el salmón transgénico tiene un contenido superior en el factor de crecimiento IGF-1, una sustancia que diferentes estudios epidemiológicos han relacionado con un riesgo mayor de cáncer[3].
La alimentación de los peces de piscifactoría tiene como base peces pequeños, como sardinas y anchoas. Actualmente, un 48% de las capturas mundiales de pesca, obtenidas principalmente en los países empobrecidos, se utilizan no para satisfacer las necesidades de sus habitantes sino para alimentar los salmones y otros peces de piscifactoría [4] consumidos en los países ricos. Entre 1980 y 1990, la disponibilidad de pesca disminuyó un 3% en Africa y un 8% en Sudamérica, pero aumentó un 28% en Norteamérica y un 23% en Europa y Asia[5].
Este robo de los recursos de los países empobrecidos se completa con los efectos negativos de la contaminación producida por las piscifactorías sobre los caladeros de pesca. A los restos de peces y sus deyecciones hay que sumar los antibióticos y pesticidas utilizados, y el resultado es el hundimiento de muchas pesquerías utilizadas por las poblaciones locales[6].
Aunque AquaBounty dice que estos salmones transgénicos son estériles, hasta un 3% podrían ser fértiles[7] y escapar de las instaclaciones, poniendo en peligro las poblaciones salvajes de salmón, dada la mejor capacidad de aquéllos para adaptarse a diferentes condiciones ambientales[8].
Joserra Olarieta
[1] http://truefoodnow.org/2010/10/27/newly-disclosed-government-documents-conclude-ge-salmon-pose-a-critical-threat-to-marine-environments/
http://www.foodandwaterwatch.org/press/press-releases/troubling-emails-reveal-federal-scientists-fear-fda-approval-of-genetically-engineered-salmon/
[2] Los datos citados se han extraído básicamente de:
http://documents.foodandwaterwatch.org/GEsalmonWillNotFeedtheWorldEURev.pdf
http://www.i-sis.org.uk/aquaAdvantageSalmon.php
http://www.i-sis.org.uk/GMSalmonMustBeLabelled.php
[3] Yu, H., T. Rohan. 2000. Role of the insuline-like growth factor family in cancer development and progression. Journal of the National Cancer Institute, 92(18): 1472-1489.
[4] De Silva, S.S., G.M. Turchini. 2008. Towards understanding the impacts of the pet food industry on world fish and seafood supplies. Jour. Agric. Environ. Ethics, 21: 459-467.
[5] http://www.fao.org/docrep/006/y4961e/y4961e06.htm#bm06
[6] http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n030309/030910.pdf
[7] http://www.grist.org/article/food-2010-11-16-fda-bad-behavor-over-ge-salmon
[8] Löhmus, M., L.F. Sundström, M. Björklund, R.H. Devlin. 2010. Genotype-temperature interaction in the regulation of development, growth, and morphometrics in wild-type, and growth-hormone transgenic coho salmon. PLoS ONE, 5(4): e9980.doi:10.1371/journal.pone.0009980.
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Carlo Petrini, Presidente del Slow Food: La gastronomía de hoy es una forma de pornografía
Carlo Petrini, Presidente del Slow Food: La gastronomía de hoy es una forma de pornografía
Innovación, TendenciaPrintCon la vehemencia de un joven de veintitantos años y la dilatada experiencia de un veterano que, desde hace más de dos décadas, es el abanderado del movimiento Slow Food contra la infame fast food y la estandarización del gusto, Carlo Petrini ha pasado por Madrid para librar su cruzada: sensibilizar al mundo de la necesidad de retornar a una agricultura a pequeña escala. Incluso, ya ha propuesto en Bruselas un cambio urgente en la reelaboración de la Política Agrícola Común (PAC), que se aprobará en 2014.
Y es que para este italiano natural del Piamonte (1949), señalado por la revista «Time» como uno de los 100 héroes europeos y, según «The Guardian», una de las 50 personas idóneas para cambiar el planeta, «las subvenciones a la producción masiva son el principal motivo de la destrucción de la agricultura local, que es la que respeta al medio ambiente. Hay que establecer un nuevo paradigma para que los jóvenes trabajen la tierra».
A por el cambio
Gastrónomo confeso, es el capo de la más grande asociación de ecogastronomía del planeta (con presencia en 107 países), a través de la cual lucha para impedir la desaparición de las tradiciones culinarias locales y para combatir la falta de interés general hacia la nutrición. «La gastronomía, tal y como se concibe en la actualidad, es una forma de pornografía alimentaria. Por eso reivindicamos un cambio profundo, de compromiso con lo que es nuestro. No se puede hablar del futuro sin memoria. Nuestro patrimonio alimenticio es la nueva modernidad. Por eso, yo sostengo —enfatiza— que la gastronomía debe ser defendida y salvaguardada como parte de la memoria cultural de un país».Sin embargo, considera que esa identidad cultural no es algo rígido, ya que no existiría sin intercambio: «El mejor ejemplo lo tengo en mi propio país. La mayoría de la gente considera que el plato típico de los italianos es la pasta con tomate. ¡Ni la pasta ni el tomate son italianos!, es fruto del intercambio, que es el que construye nuestra identidad. Y sí, la gastronomía está en peligro porque la tierra madre está cansada: padece demasiado estrés».
En cuanto a la dieta mediterránea, considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Petrini considera que «ha sido un gran negocio. Yo creo en las dietas de territorio, pues la tradición y la moderació hacen la dieta óptima». Algo que parece una utopía, cuando uno acude a las grandes superficies y encuentra de todo, caro y de una calidad poco menos que infame. Y la alimentación basada en verduras biológicas y carnes orgánicas aún cuesta un ojo de la cara: «La solución está en los intermediarios. Es importante encontrar nuevas formas de distribución y acortar la cadena entre los pequeños productores y los consumidores. Disfrutar de productos de calidad es un derecho de todos, no solo de quienes tienen dinero».
Pensamiento español
Petrini opina que la gastronomía española «ha tenido y tiene su propia escuela de pensamiento, primero con Arzak y luego con Ferrán Adriá. Pero, ¡ojo!, si los cocineros no respetan el producto, la culinaria no tiene futuro. La nueva gastronomía ha de ser autóctona. Sólo si esta se reconcilia y trabaja con los campesinos, como ya está haciendo la alta cocina francesa, se hablará de una nueva y verdadera revolución. Si se limita a la técnica , la culinaria española se quedará sola».Y continúa: «los chefs son quienes deben tener conciencia de ese cambio, ya que la gastronomía no es patrimonio suyo». Y, por ello, juegan un papel fundamental: «Deben comprender que no se puede separar el placer de la responsabilidad con los productores, sin los cuales no existiría una cocina de éxito».
Fernando del Cerro, Eneko Atxa, Josean Martínez Alija o Álvaro Garrrido Ángel León, entre otros, trabajan en esta nueva ola defensora de la cocina de proximidad, y se apuntan a esta forma de vida para rescatar platos y productos en peligro de extinción. «Deben comprar directamente a cinco productores locales para fomentar las redes de pequeña economía, y uno de ellos debe ser agricultor, a quien el restaurante compre verduras. ¿La ventaja? Redescubrir la cocina de la zona a través de ingredientes que se sabe de dónde vienen, aunque lo cierto es que los establecimientos que se acogen a esta forma de vida son más rurales que urbanos».
Fuente: abc.es
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ZONA TRANSGENICA - Una investigación de la Universidad de Quebec. Efectos en los embarazos.
Efectos de los cultivos transgénicos
La toxina Bt aparece en la sangre de fetos i madres
in Noticias
El estudio también muestra la presencia del herbicida glifosato en un 5% de las mujeres embarazadas, del herbicida glufosinato (la exposición al cual aumenta el riesgo de malformaciones congénitas) en un 18% de las muestras de mujeres no embarazadas, y de 3-MPPA (producto del metabolismo del glufosinato) en un 100% de las mujeres embarazadas y de los fetos, y en un 67% de las mujeres no embarazadas.
Estudios epidemiológicos han mostrado que personas expuestas al herbicida glifosato tienen un riesgo mayor de tener abortos y de desarrollar linfomas[2]. En estudios de laboratorio el glifosato retarda el desarrollo del esqueleto fetal y tiene efectos adversos en el sistema reproductivo en ratas[3].
Por su parte, el glufosinato aumenta el riesgo de malformaciones congénitas en persona expuestas a él[4], y en ratas de laboratorio retarda el crecimiento y aumenta la tasa de mortandad[5].
Para vergüenza de las instituciones responsables, éste es el primer estudio epidemiológico que analiza la sangre de personas expuestas al consumo de alimentos transgénicos 15 años después de haber aprobado la producción comercial de las primeras variedades transgénicas. Los resultados obtenidos muestran la necesidad de parar la producción comercial de transgénicos porque los posibles efectos de esta vía de exposición de los fetos a la toxina Bt no han sido estudiados en absoluto.
[1] Aris, A., S. Leblanc. Maternal and fetal exposure to pesticides associated to genetically modified foods in Eastern Townships of Quebec, Canada. Reproductive Toxicology (2011), doi:10.1016/j.reprotox.2011.02.004.
[2] Savitz, D.A., T. Arbuckle, D. Kaczor, K.M. Curtis. 1997. Male pesticide exposure and pregnancy outcome. American Journal of Epidemiology, 146(12): 1025-1036.
Hardell, L., M. Eriksson, M. Nordstrom. 2002. Exposure to pesticide as risk factor for non-Hodgkin’s lymphoma and hairy cell leukemia: pooled analysis of two Swedish case-control studies. Leukemia & Lymphoma, 43(5): 1043-1049.
DeRoos, Z.S.H. et al. 2003. Integrative assessment of multiple pesticides as risk factors for non-Hodgkin’s lymphoma among men. Occupational and Environmental Medicine, 60(9), E11.
Hardell, L., M. Eriksson, M. Nordstrom. 2002. Exposure to pesticide as risk factor for non-Hodgkin’s lymphoma and hairy cell leukemia: pooled analysis of two Swedish case-control studies. Leukemia & Lymphoma, 43(5): 1043-1049.
DeRoos, Z.S.H. et al. 2003. Integrative assessment of multiple pesticides as risk factors for non-Hodgkin’s lymphoma among men. Occupational and Environmental Medicine, 60(9), E11.
[3] Dallegrave, E. et al. 2003. The teratogenic potencial of the herbicide glyphosate-roundup in Wistar rats. Toxicology Letters, 142:45-52.
Dallegrave, E. et al. 2007. Pre- and postnatal toxicity of the commercial glyphosate formulation in Wistar rats. Archives of Toxicology, 81: 665-673.
Dallegrave, E. et al. 2007. Pre- and postnatal toxicity of the commercial glyphosate formulation in Wistar rats. Archives of Toxicology, 81: 665-673.
[4] Garcia, A.M., F.G. Benvaides, T. Fletcher, E. Orts. 1998. Paternal exposure to pesticides and congenital malformations. Scandinavian Journal of Work, Environment and Health, 24: 473-480.
[5] Watanabe, T., T. Iwase. 1996. Developmental and dysmorphogenic effects of glufosinate ammonium on Mouse embryos in culture. Teratogenesis, Carcinogenesis, and Mutagenesis, 16: 287-299.
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sábado, 3 de septiembre de 2011
Los objetivos de Slow Food
Slow Food defiende la biodiversidad en la oferta alimentaria, impulsa la educación del gusto y pone en contacto a productores de alimentos de calidad y a coproductores a través de múltiples iniciativas.
Defensa de la biodiversidad
Slow Food considera que el placer que nos procuran bebidas y alimentos de excelencia ha de combinarse con los esfuerzos por salvar las innumerables variedades tradicionales de cereales, legumbres y frutas; las razas animales y productos alimentarios que corren riesgo de desaparición por la imposición de una alimentación sometida por la comodidad y las industrias del sector agrícola. Slow Food trata de proteger ese nuestro inestimable patrimonio gastronómico a través de los proyectos de Arca del Gusto y de Baluartes (puestos en marcha por la Fundación Slow Food para la Biodiversidad), y también de Terra Madre. Tiene un clara postura a favor de la ecología, combatiendo activamente a quienes destruyen el medioambiente. Considera que la producción de semillas transgénicas y el mal llamado bio combustible son un crimen contra la humanidad, proponiendo campañas a favor del etiquetado de productos que contengan OGM y posturas a favor de la libertad del uso de semillas, condenando empresas como Monsanto o similares.
Educación del gusto
El gusto es algo subjetivo. Pero se adquiere y es el resultado de una educación. La industria alimentaria, interesada en una estandarización de los sabores, lo sabe mejor que nadie. Contra este fenómeno, de fatales consecuencias sobre nuestras tierras y nuestras formas de vida, Slow Food ha puesto en marcha una serie de programas para todos: al reactivar y educar los sentidos, Slow Food nos permite redescubrir los placeres de la mesa y comprender cuán importante es la procedencia de esos alimentos, la forma de producción y quien los produce. Las actividades de los Convivia nos permiten a todos, socios o no, descubrir alimentos y productores, y los Laboratorios del Gusto nos ofrecen degustaciones dirigidas por expertos alimentarios. Iniciativas en los medios escolares, como son los huertos escolares de convivium, permiten a los más jóvenes beneficiarse de experiencias concretas en relación a lo que comen y lo que ellos mismos cultivan. En la Argentina trabajamos activamente con la Escuela Argentina de Educación del Gusto (EAG) realizando laboratorios, talleres y trabajo en escuelas, con docentes, padres, y chicos.
Slow Food es cofundador de la Universidad de Ciencias Gastronómicas, para ofrecer en sus cursos enseñanzas relacionadas con la cultura, la ciencia y la historia de la gastronomía. La UNISG (por sus siglas en italiano) es para Slow Food un medio suplementario de reunir la innovación y la investigación de los sectores universitarios y científicos, con los sabores tradicionales de las granjas y de los productores alimentarios, a fin de contribuir al nacimiento de una nueva generación de profesionales alimentarios por todo el mundo.
Poner en contacto a productores y coproductores
Slow Food organiza ferias, mercados y muestras de amplitud local e internacional, a fin de exponer productos de excelencia gastronómica y ofrecer a los consumidores responsables la oportunidad de contactar con los productores.
También apoya circuitos de distribución alternativos como los mercados de productores, proyectos agrícolas con el apoyo de la comunidad o asociaciones de compradores, que contribuyen a disminuir la distancia entre productores y coproductores.
En Argentina apoyamos las manifestaciones de mercados solidarios, como SABE LA TIERRA, el MERCADO BOMPLAND, EL GALPON.
Trabajamos activamente con las comunidades originarias (QOM - Toba, Mapuche, Guaraní, etc)
Organizamos cenas temátcas articulando la presencia de pequeños y medianos productores de alimentos en cartas y menues de restaurates de Buenos Aires.
Defensa de la biodiversidad
Slow Food considera que el placer que nos procuran bebidas y alimentos de excelencia ha de combinarse con los esfuerzos por salvar las innumerables variedades tradicionales de cereales, legumbres y frutas; las razas animales y productos alimentarios que corren riesgo de desaparición por la imposición de una alimentación sometida por la comodidad y las industrias del sector agrícola. Slow Food trata de proteger ese nuestro inestimable patrimonio gastronómico a través de los proyectos de Arca del Gusto y de Baluartes (puestos en marcha por la Fundación Slow Food para la Biodiversidad), y también de Terra Madre. Tiene un clara postura a favor de la ecología, combatiendo activamente a quienes destruyen el medioambiente. Considera que la producción de semillas transgénicas y el mal llamado bio combustible son un crimen contra la humanidad, proponiendo campañas a favor del etiquetado de productos que contengan OGM y posturas a favor de la libertad del uso de semillas, condenando empresas como Monsanto o similares.
Educación del gusto
El gusto es algo subjetivo. Pero se adquiere y es el resultado de una educación. La industria alimentaria, interesada en una estandarización de los sabores, lo sabe mejor que nadie. Contra este fenómeno, de fatales consecuencias sobre nuestras tierras y nuestras formas de vida, Slow Food ha puesto en marcha una serie de programas para todos: al reactivar y educar los sentidos, Slow Food nos permite redescubrir los placeres de la mesa y comprender cuán importante es la procedencia de esos alimentos, la forma de producción y quien los produce. Las actividades de los Convivia nos permiten a todos, socios o no, descubrir alimentos y productores, y los Laboratorios del Gusto nos ofrecen degustaciones dirigidas por expertos alimentarios. Iniciativas en los medios escolares, como son los huertos escolares de convivium, permiten a los más jóvenes beneficiarse de experiencias concretas en relación a lo que comen y lo que ellos mismos cultivan. En la Argentina trabajamos activamente con la Escuela Argentina de Educación del Gusto (EAG) realizando laboratorios, talleres y trabajo en escuelas, con docentes, padres, y chicos.
Slow Food es cofundador de la Universidad de Ciencias Gastronómicas, para ofrecer en sus cursos enseñanzas relacionadas con la cultura, la ciencia y la historia de la gastronomía. La UNISG (por sus siglas en italiano) es para Slow Food un medio suplementario de reunir la innovación y la investigación de los sectores universitarios y científicos, con los sabores tradicionales de las granjas y de los productores alimentarios, a fin de contribuir al nacimiento de una nueva generación de profesionales alimentarios por todo el mundo.
Poner en contacto a productores y coproductores
Slow Food organiza ferias, mercados y muestras de amplitud local e internacional, a fin de exponer productos de excelencia gastronómica y ofrecer a los consumidores responsables la oportunidad de contactar con los productores.
También apoya circuitos de distribución alternativos como los mercados de productores, proyectos agrícolas con el apoyo de la comunidad o asociaciones de compradores, que contribuyen a disminuir la distancia entre productores y coproductores.
En Argentina apoyamos las manifestaciones de mercados solidarios, como SABE LA TIERRA, el MERCADO BOMPLAND, EL GALPON.
Trabajamos activamente con las comunidades originarias (QOM - Toba, Mapuche, Guaraní, etc)
Organizamos cenas temátcas articulando la presencia de pequeños y medianos productores de alimentos en cartas y menues de restaurates de Buenos Aires.
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sostenible,
terra madre,
tierra,
transgénicos
Nota diario Clarín:
Nota en Diario Clarín, sección Vida Cotidiana.
Sociedad
.Sección Vida CotidianaClarin.com
SÁB 27.08.11
El antídoto contra las comidas rápidas cumple 10 años en el país
“Slow food” ya tiene 20 sedes locales. Apuntan a “saborear en vez de devorar”.
PorAneris Cassasus ESPECIAL PARA CLARIN
Ir lento como el caracol. Al menos a la hora del almuerzo. Cambiar el sandwich a las apuradas encima de la computadora para detenerse a saborear una comida elaborada y libre de agroquímicos. Para recuperar las tradiciones alimentarias, en 2001 desembarcó en Argentina Slow Food, un movimiento internacional que nació en 1989 en Italia y Francia en oposición al fast food. Hoy la tendencia suma cada vez más adeptos y ya existen más de 20 conviviums – así se llaman las asociaciones locales de la organización – distribuidos por el país. A eso se le suman chefs, restaurantes, comercios, mercados y exposiciones gastronómicas que adhieren a “la movida slow”.
“Promovemos un tema vinculado al placer personal por la comida y a una recuperación de ciertos hábitos y costumbres alimentarias”, dice Santiago Abarca, uno de los precursores de Slow Food Argentina. “Lo alimentario tiene que ir ligado a otra forma de vida: vivir más despacio, tener momentos para poder escaparse de la vorágine del mundo moderno”.
Uno de los principales objetivos de Slow Food es proteger la biodiversidad. Por eso se oponen al uso de agroquímicos y transgénicos promoviendo la producción orgánica de alimentos. Además, trabajan para impedir la desaparición de comidas regionales que se ven amenazadas por la producción estandarizada de comida.
“El movimiento ha crecido porque la gente empezó a tomar conciencia de que es una filosofía de vida, sobre todo en ciudades como Buenos Aires donde todo nos lleva a correr detrás de algo. Hay muchísimos cocineros jóvenes que ya están desarrollando la cocina slow en el país”, dice Patricia Döuek Pirotte, presidenta de la Fundación Gastronómica Iberoamericana. Se ve cada año en la muestra “Caminos y sabores” de la que participan chefs especializados en platos regionales. La feria se inició en 2005 con 100 expositores y el año pasado llegó a los 400 con más de 2.000 productos exhibidos.
La movida creció tanto que en algunos locales gastronómicos de Europa, por ejemplo, ya existe un sello “Slow Food” que garantiza que en ese comercio venden comida libre de transgénicos. La dificultad es que implica una estructura de verificación que en Argentina aún resulta difícil de montar. “De todos modos, hay lugares que no son el purismo slow pero adhieren a la onda verde. O están las pizzerías tradicionales que hacen productos muy nobles”, dice Abarca.
Quienes quieran sumarse, deberán bajar un cambio y tener en mente la lentitud del caracol, emblema de Slow Food. Lo dice Carlos Petrini, fundador del movimiento: “Este animal cosmopolita y prudente es un amuleto contra la velocidad, la exasperación, la distracción del hombre demasiado impaciente para sentir y gustar”. Ese hombre que olvida demasiado rápido lo que acaba de devorar.
“Promovemos un tema vinculado al placer personal por la comida y a una recuperación de ciertos hábitos y costumbres alimentarias”, dice Santiago Abarca, uno de los precursores de Slow Food Argentina. “Lo alimentario tiene que ir ligado a otra forma de vida: vivir más despacio, tener momentos para poder escaparse de la vorágine del mundo moderno”.
Uno de los principales objetivos de Slow Food es proteger la biodiversidad. Por eso se oponen al uso de agroquímicos y transgénicos promoviendo la producción orgánica de alimentos. Además, trabajan para impedir la desaparición de comidas regionales que se ven amenazadas por la producción estandarizada de comida.
“El movimiento ha crecido porque la gente empezó a tomar conciencia de que es una filosofía de vida, sobre todo en ciudades como Buenos Aires donde todo nos lleva a correr detrás de algo. Hay muchísimos cocineros jóvenes que ya están desarrollando la cocina slow en el país”, dice Patricia Döuek Pirotte, presidenta de la Fundación Gastronómica Iberoamericana. Se ve cada año en la muestra “Caminos y sabores” de la que participan chefs especializados en platos regionales. La feria se inició en 2005 con 100 expositores y el año pasado llegó a los 400 con más de 2.000 productos exhibidos.
La movida creció tanto que en algunos locales gastronómicos de Europa, por ejemplo, ya existe un sello “Slow Food” que garantiza que en ese comercio venden comida libre de transgénicos. La dificultad es que implica una estructura de verificación que en Argentina aún resulta difícil de montar. “De todos modos, hay lugares que no son el purismo slow pero adhieren a la onda verde. O están las pizzerías tradicionales que hacen productos muy nobles”, dice Abarca.
Quienes quieran sumarse, deberán bajar un cambio y tener en mente la lentitud del caracol, emblema de Slow Food. Lo dice Carlos Petrini, fundador del movimiento: “Este animal cosmopolita y prudente es un amuleto contra la velocidad, la exasperación, la distracción del hombre demasiado impaciente para sentir y gustar”. Ese hombre que olvida demasiado rápido lo que acaba de devorar.
Sus principios:
Bueno: se trata de alimentos frescos, sabrosos y de temporada que satisfacen los sentidos y pertenecen a la cultura local. De hecho, parte de su filosofía es la recuperación de los platos regionales.
Limpio: se produce en armonía con el medio ambiente y la salud. Están libres de agroquímicos y transgénicos.
Justo: se vende a precios accesibles para el consumidor, con condiciones y a precios convenientes para los pequeños productores.
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